Tves: televisora socialista con formato capitalista que nadie ve - Tepuy Digital

Tves: televisora socialista con formato capitalista que nadie ve

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Desde que Winston Vallenilla asumió la presidencia de Tves, hace un poco más de dos años, el canal que nació para servir de plataforma a la Producción Nacional Independiente ha reeditado fórmulas de la televisión comercial, pero sin los éxitos esperados. Hoy el canal 2 no conquista audiencias. Es un nido de dudas y fracasos

Fue el 3 de febrero de 2014 cuando Winston Vallenilla llevó su “¡famiiiiiiliaaaaaa!” a la Televisora Venezolana Social (Tves). El popular grito —que popularizó en Aprieta y Gana de Radio Caracas Televisión (RCTV) y que luego se adueñó de La guerra de los sexos en Venevisión— marcó desde hace dos años por —su carácter pecuniario— el rumbo de un canal. La planta nació en 2007 y tenía como propósito: ser una televisora humanista de servicio público que apoyaría a la producción nacional independiente. Un objetivo que no ha cumplido en sus casi nuevo años de vida.

Para Luisa Torrealba, coordinadora de la maestría en Comunicación Social del Ininco, Tves no cumple con las características necesarias para ser considerado un canal de servicio público. “La televisora no respeta los principios de pluralidad, independencia, inclusión y diferenciación de los medios privados. Al no reunir estas características y, además, no promover la comunicación libre y plural, deja de lado su condición de público para convertirse en una señal partidista”, explica.

De público lo que tiene Tves es el dinero. De acuerdo con la Memoria y Cuenta del Ministerio de Comunicaciones e Información (Minci), en 2015 al canal 2 se le asignaron 94.651.784,00 bolívares a comienzo de año pero, con modificaciones presupuestarias, culminó con 1.048.265.524 bolívares. En el documento no se especifica cuánto de ese monto fue invertido en producción propia, un aspecto que se ha convertido en la bandera del ex míster Venezuela desde que asumió la presidencia de Tves.

Apenas unas horas después de su nombramiento, Vallenilla aseguró que su intención era convertir al canal en uno de los más competitivos del país, aunque en varias ocasiones se ha desdicho al aseverar que el rating no le quita el sueño. Y al mismo tiempo, sin querer o sin saber, ha contradicho al propio Hugo Chávez quien visiblemente apesadumbrado reclamó en 2008 la baja sintonía de la televisora: “A Tves nadie lo ve, aunque me duela decirlo”.

Desde ese momento poco han variado los números. Cuando la señal pertenecía a RCTV acumulaba un 25% de share, mientras que con Tves apenas logra pasar 1%. De acuerdo con un estudio del Minci, el canal 2 obtuvo en 2013 1.5% y en 2014, 1.6%, pese a ser la televisora con mayor alcance.

Más contradicciones

“Veneno, veneno y programas que incitan al consumismo, loterías, shows grotescos de una televisión que perdió totalmente la ética”, dijo Chávez en su mensaje anual ante la Asamblea Nacional (AN) el 13 de enero 2007, cuando reiteró su intención de “rescatar” la señal de RCTV y criticó que se le diera más espacio a los héroes de los cómics que a los próceres nacionales.

En su búsqueda de audiencia a Tves no le ha importado contradecir al líder de la revolución bolivariana. Varios episodios lo han demostrado y Vallenilla ha sido criticado incluso en Aporrea. Uno de ellos fue la aparición de un presentador del programa Está pegao! Vestía con una franela con el logo de Superman en el pecho. Otro fue la presentación de una modelo con senos prominentes que ligeramente tapada por un mini bikini en Tves en la mañana —el magazine conducido por la primera dama del canal, Marlene de Andrade, esposa de Vallenilla, y Layla Succar, Susej Vera, Roberto Messuti y Absalón de los Ríos.

“En Tves han dado paso a un contenido de entretenimiento que no es verdaderamente libre porque se usan estos espacios para divulgar la ideología del partido de gobierno. La programación que se ofrece no apuesta a la creatividad y no se adapta a los intereses de los venezolanos. Lo que hace es emular a los canales privados venezolanos”, dice Torrealba.

En 2014, en la programación, se incluyeron, entre otros, Violetta, el éxito de Disney Channel, y Porque el amor manda, un remake de la telenovela colombiana El secretario. El canal también compró los derechos de transmisión del Mundial de Fútbol Brasil 2014.

Ese año, Vallenilla anunció que en la televisora se realizaría En mi casa mando yo, una adaptación de La guerra de los sexos, que sería producida por Carlos Sacco. Las promociones —en las que se veía a la familia presidencial Vallenilla de Andrade simulando una discusión— comenzaron a rotar al aire. Sacco, el reconocido productor argentino, artífice de éxitos comerciales como Aprieta y gana y Aló RCTV en los que trabajó el presidente del canal socialista, renunció al poco tiempo porque su contrato con el canal 2 no le permitiría cumplir con otros compromisos adquiridos fuera de las fronteras. La versión revolucionaria y humanista de la competencia entre los dos sexos no cuajó.



Ya en 2015, los cambios continuaron. Además de retransmitir los programas En contacto con Maduro; Con el mazo dando, de Diosdado Cabello; Con Cilia en familia y La política en el diván, de Jorge Rodríguez; a la parrilla de programación se sumaron Te Ves en la noche, animado por Susej Vera, Absalón de los Ríos y Layla Succar; Activa tu recreo —una franja con comiquitas como Dinotren y Pocoyó— y Está Pegao Recargao.

Tves transmitió también El Zorro, la Espada y la Rosa, La isla de la Fantasía, Tricolor TV y Una familia con suerte, con Alicia Machado. No podían faltar Hechizada y Cuento encantado, además de la LVBP 2014 – 2015 y 2015 – 2016, entre otros torneos deportivos. Asimismo, el canal socialista emitió el Festival de Viña del Mar 2016, cuya transmisión fue suspendida durante el concierto de Ricardo Montaner, quien se presentó en el balneario chileno con una franela estampada con el rostro de Leopoldo López.

En la Memoria y Cuenta del Minci se lee que Tves hizo énfasis en la compra de contenidos latinoamericanos. “Es importante destacar, que actualmente el 89.70 % de la pantalla del canal es Producción Nacional Independiente (PNI), Producción Nacional (PN) y Producción Internacional (PI)”, se añade en el documento. No se especifica qué parte de este porcentaje es dedicado al PNI. Además, al prime time se sumaron las telenovelas venezolanas Guerreras y centauros y Vivir para amar, primer dramático producido en el canal.

Amor en controversia

Vivir para amar fue protagonizada por Vanessa Mendoza Maradona y Daniel Terán, debutantes flanqueados por un elenco compuesto por figuras de larga trayectoria en la televisión nacional. Fue estrenada en septiembre de 2015. Es el primer dramático original de Tves, cuya inexperiencia en la producción de telenovelas lo ha convertido en un culebrón casi desde que fue anunciado.

Gregorio Scala, quien dirigió los primeros capítulos del dramático, dice que lo advirtió desde el principio. “Conozco el negocio y mucho tiempo antes les dije que no lo estaban haciendo bien. Era la primera vez que hacían una novela, pero cuando no quieres escuchar sino que te dejas llevar por la intuición, los resultados son los que se ven en pantalla”, cuenta el director que renunció cuando apenas había grabado 17 capítulos.

Pero no solo la improvisación caldeó los ánimos en el personal técnico y artístico. Los estudios donde se grababa la telenovela —en Boleíta Sur, antigua sede de La Tele— no estaban terminados y faltaba un insumo tan básico para hacer televisión como el aire acondicionado. “Ese fue el detonante de varias situaciones incómodas. ¡Imagínate! Las actrices sudando, las cámaras se trancaban. Se debía apagar los equipos, parar las grabaciones y retocar el maquillaje. Maquillar sobre lo que está ya listo empastela, se ve horrible”, narra Scala.

Otras situaciones reportadas por la prensa nacional fueron los insultos que, en varias ocasiones, profirió Gigi Zanchetta en contra de Fedra López porque esta llegó tarde o se negó a grabar. Zanchetta también declaró al programa La Bomba, en noviembre de 2015, que se sintió estafada por Tves. “Me sentí completamente irrespetada (…) alguien jugó con mi buena fe —al momento de negociar el contrato— porque si era de trabajar gratis, trabajaba para que se abrieran fuentes de trabajo para diferentes personalidades, artistas y cultores en el gremio… si hay que hacer un esfuerzo, se hace el esfuerzo, pero no que me vengan a ver la cara de tonta tratando de burlarse en una contratación engañosa, restándome la igualdad en la paridad de género. Y aparte, que los solecitos que yo tengo aquí de 33 años de carrera, eso no es para que se burlen ni para que se lo lleven por el medio”.


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